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Ene29

Reforma histórica para transformar el modelo urbano en México. Parte 1

Author // Luis Zamorano, Tannia Medina Categoria(s) // Reforma Urbana Sin comentarios

Retrospectiva de la Ley General de Asentamientos Humanos en México

Reforma histórica para transformar el modelo urbano en México. Parte 1

En CTS Embarq México, llamamos Reforma Urbana a todos aquellos cambios normativos, institucionales, programáticos y presupuestales que tienen que ocurrir para que las ciudades transformen su modelo de desarrollo urbano insostenible por un modelo de ciudades más compactas, más densas, con mezclas de usos de suelo y de tipología de vivienda, ahorradoras de energía, que se mueven más en medios no motorizados y en transporte público, y menos en automóvil particular.

Hay algunos avances en esa dirección, basado en una revisión cronológica: 1) la creación de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) como el ente regulador y de fomento de temas agrarios, territoriales y urbanos, recordemos que el tema anteriormente estaba en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL); 2)la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo (PND) que por primera vez incorpora criterios urbanos sustentables como los temas de movilidad urbana, espacio público, crecimiento denso y compacto; 3) la publicación del Programa Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU) con definiciones más claras y específicas sobre el nuevo modelo urbano para las ciudades mexicanas; así como 4) cambios en algunas reglas de operación de créditos y subsidios a la vivienda, el caso de la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) en el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT).

Sin embargo todavía existen varios temas pendientes por atender y que son fundamentales para impulsar nuevos modelos urbanos sustentables: a) reformar la Ley General de Asentamientos Humanos (LGAH), que data de 1976; b) desarrollar una cartera de instrumentos financieros, fiscales, de gestión, etc., que nos permitan hacer realidad la ley e instrumentar lo que la normatividad establece; c) elaborar una serie de normas y estándares urbanos, si bien en otros sectores como comunicaciones, transportes, industria, incluso en temas ambientales existe un andamiaje de normas y estándares importantes, en el tema urbano no contamos con ello y hay que desarrollarlo; y d) la adecuación al marco normativo y de planeación local, para ajustarlo con esta nueva Ley General para las Ciudades y el Territorio, que esperemos pronto sea una realidad.

El entorno urbano en el mundo y en México en los años setenta

Recordemos cuál era la situación en el mundo y en México en los años setenta. Sin duda, fue una de las épocas de mayor tasa de urbanización en México, Latinoamérica y en el mundo, caracterizada por fuertes procesos migratorios, del campo a la ciudad y de ciudades pequeñas hacia ciudades más grandes; es la década en la que se efectúa la primera Conferencia Hábitat de Naciones Unidas. En el caso de México, existía un gran proceso migratorio hacia la Ciudad de México y en alguna medida hacia ciudades como Guadalajara y Monterrey. Es una época muy representativa, en el Censo de 1970, todavía, la mayoría de los mexicanos vivían en el medio rural; en el Censo de 1980 se da este salto hacia el México urbano, en él se revela que el país ya es predominantemente urbano, siendo que la mayoría de la población, más del 50%, viven en ciudades.

En términos institucionales, la década de los 70´s es coyuntural. En 1972  se crea el INFONAVIT, en 1973 el Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE), además de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP) y la Comisión de la Regulación de la Tenencia de la Tierra (CORETT), es decir, todo un andamiaje institucional y normativo para atender los fuertes procesos migratorios hacia las ciudades y la urgencia, desde luego, era poder generar la cantidad de suelo urbano y de vivienda suficiente para dar cabida a todos esos nuevos habitantes que llegaban a las urbes.

Desde entonces ya existía un fuerte problema de asentamientos precarios e irregulares, que había que regularizar. La mayoría de estos asentamientos había crecido sobre suelo ejidal, esto implicaba que para ser regularizados primero tenían que ser expropiados y una vez que eran propiedad del Estado, este podía a su vez venderlo a particulares, para continuar con el proceso de dotación de servicios públicos e infraestructura, lo que toma muchos años para poder consolidar y dotar de servicios y de certeza jurídica a un asentamiento que inició de forma irregular.

Ley General de Asentamiento Humanos de 1976

En el texto original de la LGAH de 1976 (47 artículos), en su artículo 3° se buscaba la relación adecuada entre las zonas industriales y de vivienda de los trabajadores, además del transporte entre ambas. Aunque no se menciona el propiciar la mezcla de usos de suelo, ni la relación entre el vivir y trabajar en el mismo barrio, sino se hablaba de visiones urbanas donde de un lado estaba el trabajo y del otro lado la vivienda, de fomentar la migración hacia ciudades medias y favorecer la descongestión de las grandes. Aunque en esta ley todavía no se habla de lo metropolitano, sí se siente una gran preocupación del Estado por planear y gestionar de manera coordinada las conurbaciones, así como establecer reglas mínimas de coordinación para su gestión. Actualmente se habla de zonas metropolitanas, un término más amplio que el mero hecho de la conurbación física.

Reformas a la propiedad social del suelo en los años noventa

En los setentas, los ejidatarios no podían vender sus tierras. La única forma de que cambiara de mano el suelo ejidal era emitiendo un decreto de expropiación, sustentado en causas de utilidad pública, y después esa tierra ya en manos del Estado podía ser vendida a los particulares que ya la estuvieran ocupando de manera irregular o a otros particulares. Esto cambió en 1992, con la reforma de la Ley Agraria al quitarle el carácter de inalienable al ejido. Es decir, a partir de esta reforma, los ejidatarios, mediante las Asambleas, pueden acordar y decidir entre ellos que la propiedad social (la parcela que le corresponde a cada quien) cambia, de ser propiedad social a propiedad privada, abriendo la puerta para que miles y miles de hectáreas que antes no se podían vender, ahora puedan legalmente pasar a un régimen de propiedad privada y finalmente ser vendidos por sus propietarios a desarrolladores inmobiliarios o a quien ellos consideren pertinente.

Posterior a la reforma agraria, se reformó en 1993 la LGAH. Sintetizando estos cambios en dos grandes temas: 1) cómo facilitar la incorporación de suelo ejidal al desarrollo urbano, de conformidad con la reforma al artículo 27 constitucional y 2) la ampliación de las contribuciones locales en materia de desarrollo urbano, siendo el momento en el que los municipios recibieron la mayoría de las atribuciones y facultades urbanísticas, en temas de planeación, establecimiento de usos de suelo, de reservas, de destinos, etc.

La #ReformaUrbana es la reforma que falta

Durante los últimos 10 años 4 legislaturas han tenido en sus manos la reforma urbana a la Ley General de Asentamientos Humanos, sin lograr cambios significativos. A lo largo de este tiempo, las ciudades han generado sus propios avances en materia de legislación urbana, aumentando cada vez más la brecha legal entre la legislación local y la nacional. A inicios de la presente administración, otro intento se ha realizado por la actualización de la Ley General, hacia un marco regulatorio para ciudades, zonas metropolitanas que haga frente a los retos desarrollo intraurbano y de la necesidad de una política integral de movilidad urbana. 

¿Qué contiene esta propuesta? Lo exploramos en la Parte 2.

About the Author

Luis Zamorano

Luis Zamorano

Luis es Urbanista por la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios de Maestría en Gestión Urbanística en la Universidad Politécnica de Cataluña. Entre 2002 y 2007 fungió como Coordinador de Proyectos en el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM. De 2007 a 2012 fue Director General de Equipamiento e Infraestructura Urbana de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno Federal, en donde su principal responsabilidad consistió en dirigir el Programa de Rescate de Espacios Públicos, que en 6 años construyó o rehabilitó más de 4,500 parques, plazas y unidades deportivas en 350 municipios de todo el país. Actualmente es Director de Desarrollo Urbano y Accesibilidad del Centro de Transporte Sustentable de México.

Tannia Medina

Tannia Medina

Maestra en Planeación y Políticas Metropolitanas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco y Licenciada en Ciencia Política, Unidad Iztapalapa. Especialista en Diseño Urbano y en el uso de métodos como los Sistemas de Información Geográfica, la Inteligencia Territorial, Human Center Design y diagnósticos participativos. Realizó una estancia en el Centro Internacional de la Universidad de Sevilla, dentro del programa de becas mixtas del Conacyt como parte del estudio sobre regeneración de antiguos barrios industriales en ciudades de México y España. Ha colaborado en proyectos de investigación en temas de política pública ambiental, diseño urbano, planeación participativa y movilidad sustentable. Ha participado como ponente en foros internacionales con el tema del uso de la bicicleta en los jóvenes y las transformaciones en las prácticas humanas cotidianas como consecuencia de los proyectos urbanos. Actualmente forma parte del equipo de investigación del área de Desarrollo de Capacidades y Redes en el CTS EMBARQ México.

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